Es aquí, en este enclave de ensueño, donde se encuentra La Casita Olga, una vivienda con muros de piedra y techos de pizarra construida sobre un terreno de 6500 metros cuadrados, que ofrece una experiencia mágica para aquellos que anhelan la tranquilidad, la meditación y buscan un santuario para recargar energías y reconectar con la naturaleza.