De Carlos Manzo a la Generación Z, los corridos que resisten
- Guadalupe Lizárraga
- 1 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Mientras en el Zócalo de la Ciudad de México los jóvenes de la Generación Z se cubrían el rostro con máscaras y paliacates para protegerse del gas lacrimógeno lanzado por los cuerpos de seguridad de Claudia Sheinbaum, en el Metro Taxqueña otro grupo se arremolinaba entre guitarras y celulares. Cantaban con rabia y humor el corrido que se volvió su bandera:
“Creímos en ti, cabeza de algodón, pero nos está chingando la chichis de limón…"
El tema, “Chi Chis de Limón”, subido apenas el 12 de noviembre de 2025 a la red social de YouTube, pertenece al proyecto Corridos de la Vida Real, firmado bajo el sello GCM (℗ 2025), donde Gregorio Cruz Mendoza figura como compositor y letrista. Se convirtió en un himno espontáneo de otra parte de la Generación Z de la Ciudad de México tras su convocatoria del 15 de noviembre contra la narcoviolencia y la corrupción gubernamental.
El nombre de Cruz Mendoza aparece también en otros temas del mismo catálogo —“Las Envidias”, “Mexicanos de honor”, “El Canto del pueblo”— piezas que mezclan la política y la memoria social con un lenguaje tan frontal como la violencia.
Al parecer, Cruz Mendoza no viene de los grandes estudios ni de los sellos protegidos por el mercado. Su conciencia política no se aprende en conservatorios: se forja en la calle, en la rabia de quienes ya no esperan nada del poder. Por eso sus corridos suenan como un espejo del pueblo, con frases que atraviesan la censura y devuelven la dignidad a los que no tienen micrófono.
El mismo grupo lanzó recientemente “El Corrido de Carlos Manzo”. El 2 de noviembre, un día después del asesinato, el homenaje musical al alcalde de Uruapan, ya se podía escuchar en Instagram. La pieza relata su legado político y el costo de desafiar a las estructuras de poder en Michoacán. En sus versos, Corridos de la Vida Real describe a Manzo como un hombre que no cedió, un líder que pagó con su vida el atrevimiento de enfrentarse a la corrupción y a los cárteles.
"... Carlos Manzo fue su nombre, el del sombrero sincero, que enfrentó cara a la muerte, por salvarnos del infierno. No nació pa' tener miedo, nació pa' cuidar su tierra, fue alcalde, fue voz del pueblo, en tiempos donde hay guerra... No se arrodilló ante nadie ni al narco ni a los de fuerza, su bandera fue la gente, su deber romper cadenas...".
El corrido de Carlos Manzo se expandió como testimonio de duelo colectivo por su asesinato, mientras la Fiscalía de Michoacán insistía en versiones contradictorias y manipulación de pruebas, tal como ha documentado Los Ángeles Press el 9 de noviembre en el que se destaca la ejecución extrajudicial del joven sicario de Paracho, Víctor Manuel Ubaldo Vidales.
Tanto el tema musical “Chi Chis de Limón” como el “El Corrido de Carlos Manzo” se encuentran en el mismo pulso de resistencia civil. En un país donde la verdad se mutila y la memoria se castiga, el corrido vuelve a ocupar su lugar como arma del pueblo: un grito que ni la censura ni el miedo pueden sofocar. Hoy las nuevas generaciones no sólo lo cantan para honrar a sus héroes, sino para romper el silencio y gritar que siguen vivos, y para reclamar justicia cuando el Estado es el criminal.
*Originalmente publicado en Los Ángeles Press.
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