Es aquí, en este enclave de ensueño, donde se encuentra La Casita Olga, una vivienda con muros de piedra y techos de pizarra construida sobre un terreno de 6500 metros cuadrados, que ofrece una experiencia mágica para aquellos que anhelan la tranquilidad, la meditación y buscan un santuario para recargar energías y reconectar con la naturaleza.
Durante décadas, mi abuela, Ascensión Mendieta, vivió en silencio sepulcral el dolor que el asesinato de su padre a manos de las fuerzas franquistas tatuó en su interior. De vez en cuando, se le escapaba un suspiro de tristeza y, compungida, decía: “pobrecito, con lo bueno que era”.
Mi abuela, Ascensión Mendieta, hubiera cumplido hoy, 29 de noviembre de 2025, 100 años.
Desde su fallecimiento en Madrid en 2019, descansa en el cementerio civil de la Almudena junto a su padre, Timoteo Mendieta, asesinado contra un paredón por las fuerzas franquistas y arrojado a una fosa común en 1939.