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La evasión de Anne Vigna ante el caso Wallace también desinforma

  • Guadalupe Lizárraga
  • 13 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

Sobre el tuit de Anne Vigna, las portadas de la trilogía Wallace.
Sobre el tuit de Anne Vigna, las portadas de la trilogía Wallace.

La corresponsal de Le Monde en México, Anne Vigna, afirmó en la conferencia presidencial del 26 de noviembre que la investigación del caso Wallace pertenece a instituciones del Estado y a Ricardo Raphael. Frente a esa falsedad, envié una carta de precisión al diario francés y a ella, explicando por qué esa atribución borraba el origen de una investigación periodística independiente construida durante más de una década.


La respuesta de Vigna no llegó en forma de corrección editorial ni de rectificación en el espacio donde hizo la afirmación, sino en un tuit que reduce el tema a una frase cínica e irresponsable: “qué bueno que todos investigamos” y que existan distintos aportes sobre el caso.


Eso no responde al señalamiento de fondo.


No basta con decir “qué bueno que todos investigamos” cuando el punto es claro: en un espacio oficial se atribuyó falsamente la investigación del caso Wallace a instituciones del Estado y a Ricardo Raphael, cuando fue mi investigación periodística independiente la que abrió este expediente y reveló el montaje que esas mismas instituciones sostuvieron durante años.


Eso no es un detalle menor. La imprecisión de Vigna desinforma y beneficia exactamente a quienes construyeron el falso secuestro de Hugo Alberto Wallace y lo legitimaron durante años, incluyendo a quienes se apropiaron del relato desde posiciones de poder mediático oficialista, como Ricardo Raphael.


Respuesta que da Anne Vigna después de que se le pide corregir su imprecisión sobre la investigación del caso Wallace.
Respuesta que da Anne Vigna después de que se le pide corregir su imprecisión sobre la investigación del caso Wallace.

Tampoco se trata de un debate sobre simpatías personales o “aportaciones” laterales a la discusión pública. Lo que está en cuestión es algo mucho más serio: el rigor periodístico, la responsabilidad profesional y el respeto a quienes hemos enfrentado riesgos y persecución por documentar lo que las instituciones fabricaron y los periodistas de medios oficialistas encubrieron.


La prensa internacional que ingresa a Palacio Nacional no puede convertirse en caja de resonancia del discurso oficial ni reemplazar el rigor por fórmulas cínicas y frases conciliadoras que dejan todo “en equilibrio” mientras la verdad histórica vuelve a ser distorsionada.  El falso caso Wallace es demasiado grave para eso. Y la autoría de mi investigación no es un detalle negociable, sino la base misma de la memoria y de la responsabilidad periodística frente a las víctimas y frente a la historia.


*Originalmente publicado por Los Ángeles Press.



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