Trump desclasifica los archivos UFO
- aitanavargas
- 10 may
- 2 min de lectura
Por Aitana Vargas
Está pasando por todo el planeta. Avistamientos de objetos voladores que los gobiernos son incapaces de identificar ––o eso aseguran desde hace décadas––. Negativas, ocultamiento y menosprecio hacia los testigos y aquellos que se atreven a compartir sus experiencias públicamente. Por sistema, la NASA lo niega todo, las fuerzas aéreas estadounidenses permanecen en silencio sepulcral y AARO ha ofrecido opacidad, en vez de transparencia.
Pero hace unos días, el gobierno de Donald Trump inició la desclasificación progresiva de archivos secretos que contienen imágenes como éstas:
Un objeto en forma estrellada captado con una cámara infrarroja sobrevolando Oriente Próximo, fotografías de las misiones Apolo mostrando objetos luminosos y anomalías, e imágenes de esferas desplazándose por Iraq y el sudeste asiático.
El 95% de los avistamientos tienen una explicación, y no es alienígena. La mayoría son aviones comerciales, drones, paracaídas, globos climáticos o fenómenos meteorológicos. El 5% restante corresponde a avistamientos no identificados. En este último y reducido grupo estarían fenómenos para los cuales no existen suficientes datos o mediciones científicas para su correcta identificación. También estarían los avistamientos de posibles naves y objetos voladores no humanos.
La obtención de mediciones y datos es crucial para diferenciar entre fenómenos identificados y aquellos que permanecen sin resolverse. Hace unos años, se difundió públicamente un vídeo que había capturado objetos en forma de TIC-TAC en el océano Pacífico. El incidente, observado por pilotos de la marina estadounidense no tiene explicación hasta la fecha.
No ocurre lo mismo con el llamado GIMBAL: imágenes de una cámara de un avión de combate estadounidense muestran un objeto volador con rotaciones bruscas sobre su eje. Análisis posteriores del incidente concluyeron que la cámara del avión era la responsable de la aparente rotación del objeto. Otros movimientos no han quedado debidamente explicados.
El popurrí de archivos desclasificados llega después de la comparecencia ante el Congreso del exagente de inteligencia David Grusch y dos pilotos de combate, incluyendo Ryan Graves. En la sesión, Grusch aseguró que el gobierno había recuperado aeronaves y cuerpos de seres no humanos, según testimonios de testigos a los que había tenido acceso. Entre los archivos desclasificados no hay rastro de dichos testimonios, tampoco hay constancia de proyectos secretos de ingeniería inversa o menciones al popular proyecto Blue Book.
La desclasificación inicial ha generado reacciones mixtas. Para el físico Michiu Kako o el astrofísico de Harvard, Avi Loeb, se trata de un momento histórico que despeja el camino hacia la transparencia. Para otros, la desclasificación es decepcionante.
Entre los archivos más jugosos que tal vez formen parte de futuras entregas podrían encontrarse vídeos que, según la representante republicana Ana Paulina Luna, nos abrirán los ojos si llegan a ver la luz pública.
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