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Narela Barreto: sin rastro oficial de su muerte en Los Ángeles

  • Guadalupe Lizárraga
  • hace 1 día
  • 7 Min. de lectura

Cartel de búsqueda de Narela Barreto distribuido públicamente. Fuente: Los Ángeles Press
Cartel de búsqueda de Narela Barreto distribuido públicamente. Fuente: Los Ángeles Press

Los Ángeles / Buenos Aires — Durante varios días, medios argentinos de alcance internacional como Clarín y La Nación, junto con decenas de diarios regionales —entre ellos La Capital y La Gaceta— informaron que la joven argentina Narela Micaela Barreto había sido hallada muerta en la ciudad de Los Ángeles, California. Las crónicas hablaron de una autopsia preliminar, de un caso tipificado como homicidio y de una colecta familiar destinada a reunir entre 9 mil y 20 mil dólares para la repatriación del cuerpo. La historia se difundió con rapidez, adquirió un tono de cierre definitivo y se instaló como un hecho consumado.


La primera difusión pública sobre la desaparición de Narela Micaela Barreto comenzó a circular en medios argentinos a partir del 28 de enero de 2026. Las informaciones señalaban que la joven había sido vista por última vez el 21 o el 23 de enero y que estaba desaparecida en Los Ángeles. En esas primeras publicaciones se mostraba un cartel con su fotografía, su nombre y un número telefónico con área de Florida.


El volante de búsqueda que circuló en redes no corresponde a un boletín oficial. Carece de logotipos institucionales, número de caso, identificación de la agencia competente —LAPD o LASD— y de un contacto verificable de la Missing Persons Unit o de un detective asignado. Se trata, más bien, de un flyer de difusión informal elaborado por familiares o personas cercanas, lo que explica que el teléfono consignado pueda pertenecer a cualquier ubicación. En ese sentido, el número 786-736-0184 aparece asociado técnicamente al área de Florida (Miami-Dade), dato correcto como referencia del prefijo, pero insuficiente para acreditar que quien recibe las llamadas se encuentre físicamente en ese estado o que el caso tenga trámite allí. Los Ángeles Press llamó en varias ocasiones al número de tips y no respondieron.


La información siguió un recorrido irregular desde su origen. Comenzó como una alerta difundida en redes sociales, impulsada por familiares y personas cercanas a través de carteles y publicaciones, y solo después fue absorbida por la cobertura mediática. En ese tránsito, de acuerdo con el registro de Ground News, al menos 28 medios argentinos cubrieron el caso. Algunos de ellos, incluidos Clarín y La Nación, dieron por confirmado el hallazgo de un cuerpo sin vincular esa afirmación a documentación oficial verificable, un punto que incluso bajo estándares básicos del oficio, exige respaldo administrativo. Con el paso de los días, la historia incorporó referencias a una autopsia y a un proceso de repatriación, aunque esas versiones continuaron sosteniéndose en relatos familiares y reconstrucciones indirectas, sin anclaje en registros judiciales o forenses identificables.


En Los Ángeles, sin embargo, la historia no existe con ese final.


Una solicitud formal de acceso a la información pública presentada por Los Ángeles Press ante el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) arroja una situación distinta a la que describen las versiones difundidas desde Argentina. El 29 de enero de 2026, el periodista argentino Gustavo Daniel Peschetta, colaborador de  Los Ángeles Press, alertó sobre el contraste entre lo que informaban los medios argentinos y la ausencia de registros locales en California.


Se realizó entonces una búsqueda en medios locales de la ciudad de Los Ángeles sobre la desaparición y supuesta muerte de la joven. No existía ninguna cobertura al respecto. Al revisar los datos generales que circulaban en las notas argentinas, emergieron inconsistencias notorias: medios que citaban a las mismas fuentes familiares atribuían edades distintas a Narela Barreto (21, 27 o 28 años) y también diferían en la fecha en que habría sido vista por última vez (21 o 23 de enero). Desde una perspectiva periodística, esas divergencias indicaban la falta de confirmación de fuentes primarias.


Para el mediodía del 29 de enero, hora de Los Ángeles, en la cobertura argentina disponible en abierto no aparecía identificado quién había encontrado el cuerpo, en qué circunstancias, en qué zona de la ciudad, quién había realizado la llamada al 911 ni qué autoridad había intervenido en el levantamiento del cuerpo, datos básicos que suelen figurar incluso en reportes preliminares de decesos.


Lo que informaban los medios era impreciso. La Nación reportó que la joven fue “encontrada muerta” y atribuyó la confirmación a “fuentes con acceso a la investigación en Los Ángeles”, sin detallar quién halló el cuerpo ni dónde. Infobae también informó que fue “hallada muerta” y señaló que la noticia fue confirmada por el padre, sin precisar quién localizó el cuerpo. El Litoral habló de que “hallaron sus restos”, pero reconoció explícitamente que no se habían difundido detalles oficiales sobre las causas o circunstancias del hallazgo. Lo único consistente entre las publicaciones era que la muerte había sido confirmada públicamente por el padre en medios argentinos, aunque ninguna nota precisaba que él hubiera identificado formalmente el cuerpo ante el Medical Examiner, que es la autoridad forense.


En la revisión de fuentes abiertas no apareció ningún boletín oficial del LAPD ni una ficha pública verificable del Departamento del Médico Forense del Condado de Los Ángeles a nombre de Narela Micaela Barreto que consignara causa y modo de muerte, lugar de hallazgo o método de identificación. El propio Departamento del Médico Forense advierte que algunos casos no aparecen en su buscador público cuando el expediente permanece bajo reserva por razones de seguridad o cuando la identificación aún no ha sido notificada formalmente a los familiares. Por su parte, LAPD concentra la recepción y conducción de los reportes de personas adultas desaparecidas a través de su Missing Persons Unit (la Unidad de Personas Desaparecidas), con procedimientos y canales de contacto públicos.


Al consultar al Departamento del Médico Forense del Condado de Los Ángeles sobre el caso Barreto, la autoridad forense informó oficialmente a este medio que no puede confirmar ni negar la existencia de un caso asociado a Narela Barreto, debido a que —hasta el momento de la consulta— no se ha completado el proceso formal de identificación ni la notificación oficial a familiares, requisitos indispensables para que un deceso sea reconocido públicamente por la institución.


Solicitud de Los Ángeles Press al Medical Examiner, encargado de practicar autopsias.
Solicitud de Los Ángeles Press al Medical Examiner, encargado de practicar autopsias.

Los Ángeles Press también solicitó la información al Departamento de la Policía de Los Ángeles. La respuesta oficial de LAPD confirma la existencia de un reporte de persona desaparecida a nombre de Narela Micaela Barreto, pero no registra ningún hallazgo de persona sin vida, ninguna investigación de muerte ni expediente policial asociado a un fallecimiento bajo esa identidad dentro de su jurisdicción.


Tras una búsqueda formal en sus archivos, la policía confirmó que no existe registro alguno del hallazgo de un cuerpo ni de investigación de muerte con esa identidad. En Los Ángeles, California, la ciudad donde distintos medios argentinos situaron el desenlace de la joven, no existe constancia policial del fallecimiento que se dio por hecho.


En el sistema institucional de  Los Ángeles, el hallazgo de un cuerpo activa necesariamente una cadena de registros: intervención policial, apertura de una investigación de muerte y asignación de un número de caso por parte del Medical Examiner del condado. Aun en escenarios de reserva, de seguridad o notificación pendiente a familiares, la existencia de esos registros deja huella administrativa. En este caso, no existe nada.


Las notas publicadas en Argentina construyeron su relato a partir de testimonios familiares, versiones atribuidas a fuentes no identificadas y reconstrucciones indirectas. Clarín puso el acento en la colecta para el traslado del cuerpo y mencionó una autopsia sin precisar qué autoridad forense la habría realizado ni bajo qué expediente. La Nación sostuvo que la muerte fue confirmada por “fuentes con acceso a la investigación en Los Ángeles”, sin acompañar esa afirmación con documentos, números de caso o referencias institucionales verificables. La Capital y La Gaceta fueron más lejos y aseguraron que hubo una autopsia preliminar, que no se detectaron signos de violencia externa y que el caso fue tipificado como homicidio, todo ello sin identificar fiscalías, oficinas forenses ni registros oficiales que respaldaran esas conclusiones.


La repetición de estas versiones, amplificada por redes sociales y portales digitales, consolidó una narrativa que no encuentra sustento en los archivos policiales de la ciudad donde, supuestamente, ocurrieron los hechos.


Las redes sociales de Narela Barreto permanecen activas, aunque protegidas. Sus cuentas no han sido cerradas ni convertidas en memoriales, como suele ocurrir cuando existe una confirmación administrativa de fallecimiento. Este dato, por sí solo, no constituye prueba alguna, pero se suma a un cuadro marcado por la ausencia de documentación oficial que confirme el desenlace difundido.


Pantallazo de la cuenta de X de Narela Barreto.
Pantallazo de la cuenta de X de Narela Barreto.

También circuló con fuerza la existencia de una colecta para cubrir los costos de repatriación. La recaudación de fondos, verificable como práctica social, no equivale a un acto administrativo. No acredita la identificación legal de un cuerpo, no sustituye un certificado de defunción ni prueba la existencia de un expediente forense en Los Ángeles. En el plano institucional, la colecta no valida la muerte de Narela Barreto.


El caso deja al descubierto una fractura profunda entre el circuito informativo que se activa en la cobertura internacional y los registros efectivos de las autoridades locales. Mientras en Argentina la historia se cerró con rapidez, en Los Ángeles permanece abierta, sin expediente de muerte, sin número de caso y sin confirmación institucional del desenlace que se dio por hecho.


Los Ángeles Press continuará documentando el caso y solicitando información a las autoridades competentes para esclarecer qué ocurrió realmente y en qué punto se desvió la narrativa pública respecto de los registros oficiales.


*Lea aquí el texto original en Los Ángeles Press.


ACTUALIZACIÓN de La Cronista (16 de febrero de 2026): Según una publicación del Consulado de Argentina en Los Ángeles difundido en su cuenta de Facebook, el padre Narela solicita fondos para repatriar el cadáver de su hija, confirmando así la muerte de la joven a pesar de la falta de corroboración por parte de la Policía de Los Ángeles (LAPD, por sus siglas en inglés) o el Medical Examiner (agencia forense de Los Ángeles).


"El papá de nuestra compatriota tristemente fallecida, Narela Micaela Márquez Barreto, nos pide ayuda con la difusión de su recaudación de fondos", asegura el comunicado del Consulado.


Pantallazo del comunicado en Facebook del Consulado de Argentina en Los Ángeles
Pantallazo del comunicado en Facebook del Consulado de Argentina en Los Ángeles

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